Un mismo signo -el corazón- pero símbolos diferentes

El martes 29 de septiembre de 2026 se celebra en México el Día del Corazón. Es en torno a este órgano que dedicaremos nuestra reflexión del día de hoy. Es conocido el signo que representa al corazón y la relación de éste con el amor.

En el siglo XVII, se dieron dos hechos, uno en el campo religioso y otro en el terreno de la ciencia. Por el lado de la religión Juan Eudes (1601-1680), precursor de la devoción litúrgica pública al Sagrado Corazón de Jesús, escribió el primer oficio y la primera Misa en honor al Sagrado Corazón de Jesús, celebrada por primera vez el 20 de octubre de 1672 con aprobación de obispos franceses.

Margarita María Alacoque (1647–1690) se constituyó en el hito central de la devoción moderna. Entre 1673 y 1675, en la abadía de Paray-le-Monial (Francia), esta monja de la Visitación comunicó haber recibido una serie de apariciones en las que Jesús le mostró su corazón rodeado de llamas y espinas, pidiéndole promover la devoción y la reparación por la ingratitud humana. Con el apoyo de su confesor, Claudio de la Colombière, se dio inicio a la difusión masiva.

Por el lado de la ciencia y anterior a los hechos se llevaron a cabo avances que tuvieron que ver con la anatomía del corazón y cambiar conceptos sobre su funcionamiento. William Harvey (1578-1657) -un médico inglés- es a quien se le atribuye describir correctamente, por primera vez, la circulación y las propiedades de la sangre al ser distribuida por todo el cuerpo a través del bombeo del corazón. La comprensión del corazón mejoró considerablemente a partir de la observación científica, cada vez más puntual, de hechos fisiológicos relativos al cuerpo, como parte del conocimiento alcanzado mediante nuevos métodos de la ciencia, cambios concebidos como una revolución científica.

Estos cambios en la situación del conocimiento del corazón, que se dan en la línea cronológica primero la comprensión científica y después la devoción, tuvieron un impacto en el terreno de la política, Esta situación nos lleva a preguntarnos por las formas y posibilidades de comunicación y de contacto entre esos ámbitos -política-religión-ciencia-, que a partir de entonces se fueron distinguiendo lenta y gradualmente. Los signos de esta distinción anuncian el principio de la modernidad.

El conocimiento científico del funcionamiento del corazón abrió una perspectiva que iba más allá del mundo monárquico. El inicio de la separación entre la religión y la ciencia empezó, en el siglo XVII, con la representación del corazón. El corazón como símbolo ha variado a lo largo de la historia, pero fue en el siglo XVII que empezaron a convivir los discursos religiosos y científicos. Los discursos fueron construidos desde distintas perspectivas y su multiplicidad coexisten hasta ahora a principios del siglo XXI.

La referencia religiosa dejó de ser integradora -el medio de unión en la sociedad- por, entre otras cosas, la aprobación la presencia de una pluralidad religiosa, como efecto de la reforma luterana (1519), del Acta de Supremacía (1534) que declaraba al Rey Enrique VIII como máximo jerarca de la Iglesia inglesa y hacer oficial la separación con Roma, la aparición de Leviatán, o La materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil (Hobbes, 1651) y la práctica de la lectura bíblica individual, que hizo avanzar la ley política para instaurar un nuevo orden. La separación paulatina entre la religión y la ciencia dio como resultado cambios en los códigos de inteligibilidad. Sin embargo, estas concepciones diferentes del corazón siguieron coexistiendo y relacionándose a lo largo de siglos, pero básicamente pueden distinguirse con claridad dos representaciones del corazón: la científica y la política-religiosa. Las representaciones fueron interdependientes y, en alguna medida, siguen siéndolo hasta ahora porque comparten algunas ideas derivadas de antiguas tradiciones.

La representación política-religiosa del corazón de Cristo ha estado ligado al simbolismo del amor y los afectos. Al mismo tiempo la representación científica ha proporcionado algunos de los elementos que han servido para construir el símbolo en su relación con el amor. Una consecuencia hasta ahora no suficientemente comprendida es la relación del corazón con la política, con el principio de autoridad teológico y el surgimiento del principio secular de autoridad, esto es, el desplazamiento de las monarquías por repúblicas hasta llegar a la Cuarta Trasformación.