Argumento a favor de la eutanasia


José Antonio Robledo y Meza


El debate sobre la eutanasia constituye uno de los dilemas centrales de la Bioética, al enfrentar dos principios: el de autonomía con el de no maleficencia. El principio de autonomía establece que la capacidad de decisión del individuo debe respetarse, sobre todo. Todo ser humano tiene derecho a elegir cómo desarrollar su vida y tomar sus propias decisiones, incluso aunque estas no sean las más adecuadas. Por otro lado, el principio de no maleficencia establece actuar de forma que esto no cause daño a los demás.


En mi anterior colaboración “La eutanasia en México” presenté un breve contexto de lo que se da alrededor de la eutanasia en México. En esta ocasión expondré un argumento a favor de la eutanasia. Pero antes de entrar al argumento haré un par de precisiones. La primera precisión tiene que ver en torno al argumento y la segunda en torno a la distinción entre eutanasia pasiva y eutanasia activa.


Primera precisión: el argumento a favor de la eutanasia es un argumento conductivo, esto es, es un tipo de razonamiento no deductivo en el que varias premisas, generalmente independientes y a veces contrapuestas (pros y contras), convergen para apoyar una conclusión final. A diferencia de la lógica formal, el argumento conductivo busca ponderar razones para tomar decisiones o evaluar situaciones complejas. Al mismo tiempo debemos aceptar que un argumento conductivo es además un argumento convergente, esto es que tiene también una estructura argumentativa donde varias premisas independientes apoyan una misma conclusión. En este argumento cada premisa ofrece soporte por sí misma, y al unirse a las demás, refuerzan la conclusión final. Este modelo conecta diferentes evidencias hacia un solo punto, siendo muy útil para estructurar debates.


Segunda precisión: se refiere a la distinción entre la eutanasia pasiva y la eutanasia activa. La eutanasia pasiva consiste en la interrupción o no iniciación de tratamientos médicos necesarios para mantener con vida a un paciente terminal, permitiendo que la enfermedad siga su curso natural. A diferencia de la activa esta omisión busca evitar el encarnizamiento terapéutico, siendo a menudo considerada una práctica médica ética legalmente aceptada en diversas jurisdicciones para aliviar sufrimientos. La eutanasia activa es aquella en la que existe una intervención directa tendiente a producir la muerte, como por ejemplo proporcionar una sobredosis de píldoras conciliadoras del sueño o suministrar una inyección de cloruro de potasio.


Dicho lo anterior ocupémonos del argumento a favor de la eutanasia. Dicho argumento se basa en el derecho a la autonomía personal, la dignidad humana y la compasión ante el sufrimiento insoportable. Se defiende como el derecho a decidir el final de la propia vida ante enfermedades terminales o irreversibles, buscando evitar la agonía y garantizando una muerte digna. En términos generales este argumento está compuesto por siete premisas y una conclusión. Enlistemos las premisas:


1) las personas tienen derecho a la autodeterminación y, por lo tanto, de permitírseles elegir si quieren vivir o no (principio de autonomía);

2) la eutanasia libraría a muchos pacientes de un dolor insoportable; obligar a una persona a soportar dolores extremos, degradantes y sin esperanza de cura es cruel. La eutanasia así vista es un acto piadoso para finalizar la agonía, además evitaría la discriminación: las personas con enfermedades terminales físicamente incapaces de suicidarse por sí mismas tienen derecho a recibir ayuda profesional para lograrlo, igual que otras personas pueden decidir sobre su vida;

3) la eutanasia al permitir ayudar a una persona a morir es una mejor opción que obligarlos a continuar sufriendo;

4) permitir la eutanasia no conducirá, necesariamente, a consecuencias inaceptables;

5) la distinción entre la eutanasia pasiva, que a menudo está permitida, y la eutanasia activa, que no es sustantiva, o en la cual el principio subyacente —la doctrina del doble efecto—, es irrazonable o poco sólida. (La doctrina del doble efecto es un principio ético que permite realizar una acción buena que conlleva un efecto secundario negativo, siempre que este último sea previsto, pero no intencionado. Se aplica cuando la acción busca un fin positivo, el efecto negativo no es el medio para lograrlo y existe una causa proporcionada);

6) la eutanasia evitaría a los familiares el dolor de ver a las personas que quieren morir de un modo intolerable e indigno;

7) la eutanasia permitiría recortar gastos sociales;

8) La legalización de la eutanasia permitiría regularla, controlarla asegurando que sea una decisión libre, informada y voluntaria, evitando abusos.


Conclusión: por lo tanto, la eutanasia voluntaria debería ser una opción legal para los pacientes terminales.


En este argumento se ofrecen ocho razones que son independientes entre sí para apoyar la conclusión. En otros términos, la estructura de este argumento, como la de todos los argumentos conductivos es convergente. No obstante, la pretensión de este argumento es que tomadas en su conjunto las premisas ofrecen buenas razones para sostener la conclusión. En los argumentos conductivos, como en cualquier argumento con estructura convergente, el hecho de que una premisa no sea aceptable o sea irrelevante respecto de la conclusión, no transforma necesariamente al argumento en un mal argumento. Por ejemplo, podríamos negar la relevancia de la premisa (7) acerca de los costos que permitiría ahorrar la eutanasia, pero aun así sostener que la eutanasia voluntaria debería ser legal sobre la base de las demás premisas. Así, mientras la aceptabilidad y la relevancia de las premisas debe evaluarse separadamente para cada premisa, para establecer si las premisas son suficientes debemos preguntarnos si tomadas en conjunto ofrecen buenas razones para aceptar la conclusión. Nótese el apoyo que las premisas ofrecen a la conclusión en un argumento conductivo no es deductivo, ni por generalización inductiva, ni por analogía y tampoco pretenden establecer un vínculo causal.


Para terminar, señalemos que usualmente, los argumentos conductivos suelen acompañarse de consideraciones contrarias, esto es, aspectos que el argumento puede tener en cuenta pero que son negativamente relevantes respecto de la conclusión. Dicho lo anterior: ¿conoce usted, amable lector, algún argumento en contra de la eutanasia?