Día Internacional de la Mujer Indígena
José Antonio Robledo y Meza
Este 5 de septiembre de 2026 se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha destinada a honrar la fortaleza, lucha y resiliencia de las mujeres indígenas en todo el mundo, y a reconocer sus contribuciones en la preservación de las culturas, tradiciones y saberes ancestrales.
Las mujeres indígenas mexicanas desempeñan un papel importante en la preservación cultural, la transmisión intergeneracional de conocimientos, la soberanía alimentaria y la defensa de los derechos territoriales y sociales en México. En México, según datos del INEGI en el Censo de Población y Vivienda 2020, 23.2 millones de personas se identifican como indígenas, y 11.9 millones de ellas son mujeres y representan a más de 68 pueblos originarios distribuidos a lo largo del territorio nacional (como las comunidades náhuatl, maya, zapoteca, mixteca, tzotzil, rarámuri, entre otras).
Estas cifras subrayan la relevancia de las mujeres indígenas en las dinámicas sociales y culturales de las comunidades indígenas, tanto a nivel nacional como internacional.
En México se declaró al año 2025 año de la mujer indígena y acompañó a esta declaración la reforma al artículo segundo constitucional, una modificación que por primera vez en nuestra historia otorga una personalidad jurídica y patrimonio propio a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, lo que fortalece su autonomía y autodeterminación. El texto actual dice a la letra: “La Nación Mexicana es única e indivisible, basada en la grandeza de sus pueblos y culturas. La Nación tiene una composición pluricultural y multiétnica sustentada originalmente en sus pueblos indígenas, que son aquellas colectividades con una continuidad histórica de las sociedades precoloniales establecidas en el territorio nacional; y que conservan, desarrollan y transmiten sus instituciones sociales, normativas, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas. La conciencia de su identidad indígena deberá ser criterio fundamental para determinar a quiénes se aplican las disposiciones sobre pueblos indígenas. Son comunidades integrantes de un pueblo indígena aquéllas que forman una unidad social, económica y cultural, asentadas en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus sistemas normativos. El derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación se ejercerá en un marco constitucional de autonomía que asegure la unidad nacional (...).”
Las aportaciones principales de las mujeres indígenas se pueden enlistar: son las principales transmisoras de la lengua materna, los valores comunitarios, la cosmovisión y el arte textil tradicional, lideran la protección de los recursos naturales, semillas nativas y territorios frente a la explotación ambiental, resguardan saberes vinculados a la partería, el uso de plantas medicinales y la preservación de biodiversidad.
Sin embargo, las mujeres indígenas enfrentan retos históricos que persisten hasta el día de hoy. La discriminación interseccional por género y etnicidad, junto con el limitado acceso a servicios de educación y salud, siguen siendo barreras que obstaculizan su desarrollo integral. Aquellas mujeres con discapacidad enfrentan una marginación aún mayor, dado que sus derechos a menudo son ignorados, y su representación en la toma de decisiones sigue siendo insuficiente.
La educación se ha convertido en una herramienta clave para el empoderamiento de las mujeres indígenas. Facilitar su acceso a la educación y fomentar su participación en los espacios de toma de decisiones son pasos fundamentales hacia la equidad. Reconocer sus derechos y asegurar que sus voces sean escuchadas en los debates políticos, sociales y culturales es vital para avanzar hacia un futuro más justo e inclusivo.
En este Día Internacional de la Mujer Indígena, es esencial reflexionar sobre los desafíos contemporáneos que enfrentan las mujeres indígenas. La lucha por la igualdad, el respeto y la justicia sigue vigente, y requiere del esfuerzo colectivo para asegurar que las mujeres indígenas tengan acceso a las mismas oportunidades que los demás. Las mujeres indígenas enfrentan barreras derivadas de la intersección entre género, origen étnico y condición socioeconómica; limitaciones estructurales en el acceso a la salud integral, educación bilingüe y justicia, superación de normativas o costumbres comunitarias para acceder a cargos de toma de decisiones públicas y superar la brecha Lingüística y Económica que se ve en las mayores tasas de exclusión laboral y pobreza extrema, agravadas por la falta de materiales y trámites en lenguas originarias.
Celebremos no solo el 5 de septiembre fortaleza de las mujeres indígenas, honremos sus contribuciones y trabajemos juntos para construir un futuro en el que todas las personas, sin importar su origen o género, puedan vivir con dignidad, respeto y justicia.