La “batalla cultural” entre la 4T y la motosierra


José Antonio Robledo y Meza


En este momento, hay dos polos de una supuesta “batalla cultural” en América Latina: el MAGA (trumpismo) con su vocero en Argentina, y el de México de la 4T. Al plantear que es una contienda “cultural” lo que trata de evadir la ultraderecha es aceptar que es una disputa política entre ricos y pobres, no entre “libertarios” y “zurdos de mierda” o entre generaciones definidas por su fecha de nacimiento. No. En realidad, los ejes de esta confrontación no son sólo culturales o ideológicos sino de hacia quienes están dirigidas las políticas públicas y cómo esos grupos encuentran su representación política. Un ejemplo útil es contrastar a la Argentina de Javier Milei con el México de la 4T.


En Argentina se alienta la revancha de desprotegidos contra pobres organizados mientras se generan ganancias de deuda, criptomonedas -de la que el propio Presidente es dueño- y las casa de bolsa. En México se hace justicia con los derechos sociales y, de paso, se propicia el comercio interno.


En el caso argentino los beneficiados con desregulaciones y exenciones de impuestos son los corporativos financieros, las especulaciones inmateriales e inmediatas del comercio electrónico y las apuestas de las casas de bolsa. En el de México, un entramado más complejo de los pobres y los comerciantes, el turismo, los industriales y los inversionistas extranjeros.


Pandemia y ultraderecha van de la mano. Hay una idea de contagio y de organismos ajenos invadiendo un cuerpo que no les corresponde. Dice Judith Butler: “En ese contexto de “ansiedad” y “temor “, el “género” se presenta como una fuerza destructiva, una influencia extranjera que se infiltra en el cuerpo político y desestabiliza la familia tradicional. Además la idea del contagio. Los pobres, los morenos, los indígenas, los gays, son capaces de diseminar sus características en el cuerpo social como una pandemia. Por supuesto es el ojo de quien los repele el que está ya contaminado de odio e inseguridades, pero la fobia a estos grupos la podemos ver incluso en la relación que la propia derecha hace entre pobreza y delincuencia: sólo los pobres roban, sólo los morenos se van al crimen organizado. Los blancos y clase media jamás aceptarán que lavan dinero y compran facturas falsas y cocaína.


La 4T de México es, en contraste con el argentino, un rescate del Estado mexicano. Sus principales beneficiarios son las familias que fueron orilladas a la pobreza por la contención de los salarios y el uso electoral de los programas sociales. La 4T aumenta el salario en 135 por ciento en siete años y despliega una gran cantidad del presupuesto del gobierno en ayudas directas, sean pensiones, becas, o empleos de reforestación, pero sin intermediarios para evitar que las dirigencias se queden con los recursos. Como en México los hogares tienen generalmente dos ingresos, uno formal y el otro informal, este último es de las mujeres de la casa; con ese doble componente es que aumentar los salarios y hacer de las ayudas gubernamentales derechos sociales en la Constitución, es que se saca de la pobreza a 13.5 millones de mexicanos. La CEPAL ha dicho que, de cada cinco latinoamericanos que salieron de la pobreza en años recientes, tres son mexicanos. Se han revitalizado empresas del Estado como Pemex y Electricidad, pero también, al aumentar el consumo, benefició a los comerciantes y a los servicios. La industria de manufacturas será la siguiente en ser beneficiada por la 4T con el Plan México y los polos regionales de la relocalización de proximidad geográfica con Estados Unidos y Canadá.


Así pues, en el escenario económico de este 2026, América Latina presenta dos rostros radicalmente distintos sobre cómo gestionar el dinero público. De acuerdo con los informes más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), México ha logrado consolidar una imagen ante los mercados globales, manteniendo su deuda pública estancada en torno al 50% de su Producto Interno Bruto (PIB). Este panorama contrasta drásticamente con la situación de Argentina, una nación que, se encuentra atrapada en un ciclo de deuda que supera el 85% de su PIB, pero con una diferencia crítica: la mayor parte es deuda externa en dólares que no puede pagar. Mientras México utiliza su deuda para proyectos de infraestructura y estabilidad, Argentina se ve obligada a imprimir moneda para cubrir sus huecos, lo que ha derivado en una de las inflaciones más altas del planeta.


En conclusión, la postura argentina descansa en la fe de que existe un individuo autónomo que es responsable único de su destino en medio de toda una sociedad que hace cálculos de costo-beneficio hasta para decidir sobre sus relaciones amorosas. A diferencia de lo anterior, la postura mexicana radica en afirmar que es la colectividad la responsable de su propio destino: “con el pueblo todo y sin el pueblo nada” (Benito Juárez) y “solo el pueblo puede salvar al pueblo” (Ricardo Flores Magón); de esta manera en la idea de Nación no se excluye a nadie y donde se postula que, por el bien de todos, primero los pobres. Se trata de construir colectivamente el futuro a través de la trasformación del presente.


Así, si contrastamos los resultados, tenemos que, más allá de la supuesta “batalla cultural”, lo que tenemos es a grupos beneficiados y otros perjudicados.