Los liberalismos en México
José Antonio Robledo y Meza
El liberalismo en México hace acto de presencia por primera vez durante la época de la Nueva España -siglo XVIII- y ha sufrido trasformaciones hasta nuestros días. El proceso que vamos a referir comienza con el liberalismo moderado llegando hasta el liberalismo conservador, pasando por el liberalismo radical.
Liberalismo moderado
El proceso que va de las reformas borbónicas a la Constitución de Cádiz -a la que dedicaremos un artículo próximo- definen, por su ritmo, al liberalismo llamado moderado.
Las reformas borbónicas fueron cambios impulsados por la dinastía de los Borbones en España (principalmente bajo los reinados de Felipe V, Fernando VI y, muy especialmente, Carlos III) a lo largo del siglo XVIII. Las reformas borbónicas fueron una serie de cambios inspirados en la Ilustración en cinco áreas:
1) administración al aumentar la recaudación fiscal con el incremento del flujo de riquezas e impuestos hacia la Corona;
2) política al centralizar el poder político y recuperar la autoridad real que se había debilitado durante el gobierno de los Habsburgos;
3) económica al decretar en 1778 el Comercio Libre que autorizó el comercio entre numerosos puertos españoles y americanos, rompiendo el monopolio estricto de Sevilla/Cádiz, aunque manteniendo la exclusividad dentro del Imperio (comercio entre la metrópoli y sus colonias). Fomento de la minería: Se redujeron los impuestos a la extracción de plata y se introdujeron nuevas técnicas e instituciones, como el Real Tribunal de Minería en Nueva España. La Corona asumió el control directo del comercio de productos clave como el tabaco, la pólvora, el aguardiente y los naipes;
4) militar que implicó la creación de ejércitos regulares: se establecieron tropas permanentes y milicias provinciales en América para defender las colonias, otorgando fueros especiales a los militares para incentivar el enrolamiento y
5) religiosos con la expulsión de los Jesuitas en 1767: la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios españoles por considerar que constituían un "Estado dentro del Estado" y por su lealtad al Papa por encima del Rey, se confiscaron la totalidad de sus bienes y haciendas. También se redujeron los fueros eclesiásticos al restar los privilegios judiciales e inmunidades al clero.
Dos eran las metas de las reformas borbónicas: a) la defensa del Imperio reforzando la seguridad colonial frente a las amenazas y avances territoriales de Gran Bretaña y b) subordinando a las instituciones coloniales al reducir la autonomía de la Iglesia católica y de los grupos locales de poder (como los criollos y los virreyes). Sus objetivos principales era centralizar el poder, modernizar el Imperio español y aumentar la extracción de recursos y recursos fiscales de sus colonias americanas.
En cuanto al liberalismo moderado, que surge a la par de las reformas borbónicas, en él participan las logias masónicas compuestas por liberales criollos y el clero progresista independentista. Su problema fundamental era la conciliación entre el catolicismo y la modernidad. Su objetivo era reformar desde arriba a la sociedad tradicional. Su proyecto era ambiguo y los principales obstáculos a las reformas fueron el peso corporativo de la Iglesia, el ejército y las comunidades indígenas, etc. Bajo el manto del liberalismo moderado surgió el tema de la tolerancia religiosa debido a la doble necesidad de atraer inmigrantes extranjeros y la necesaria libertad de comercio. El ciclo del liberalismo moderado se cierra en el Constituyente de 1857.
Liberalismo radical
El liberalismo radical en México aparece bajo una triple influencia:
1) la Constitución francesa (1791), que establece que la soberanía reside en la Nación y no en el rey, proclama la libertad de pensamiento y de prensa, y la libertad religiosa. Suprime la nobleza y las distinciones hereditarias, las órdenes de caballería, las corporaciones y gremios, y establece el libre acceso a los oficios y funciones que hasta ahora se reservaban a la nobleza o se heredaban. El mantenimiento de los lugares de culto pasa a depender del Estado que remunerará a los religiosos. Garantiza la inviolabilidad de la propiedad privada. Crea un servicio de instrucción pública para proveer a los ciudadanos con una educación básica libre y gratuita. Crea también un establecimiento público de beneficencia para encargarse de los niños huérfanos y cuidar de las personas con discapacidad. Instaura la división de los poderes ejecutivos, legislativos y jurídicos.
2) la Constitución estadunidense (1787) en cuyo artículo I establece el poder legislativo del Gobierno, el Congreso de los Estados Unidos, incluyendo la Cámara de Representantes y el Senado; establece la forma de elección y calificaciones de los miembros de la Cámara y del Senado. Además, estipula el debate libre en el Congreso y limita el comportamiento egoísta de miembros del Congreso, perfila el procedimiento legislativo e indica los poderes del poder legislativo.
3) Leyes de Reforma de 1859. La Reforma se caracterizó por ser anticlerical y democrático. Buscaba una sociedad secularizada (cementerios y del registro civil), prohibitiva de las manifestaciones externas del culto y más igualitaria. El modelo que impulsaron se caracterizó por implantar los grandes principios liberales:
a) en la economía la descorporitivización;
b) en la política el sufragio universal; y
c) en la religión la separación Iglesia-Estado y la libertad de culto.
Se reacciona ante la actitud antiliberal de la Iglesia y al sostén activo que ella prestó a las tentativas conservadoras de retomar el poder. Junto con ello se abrieron posibilidades a las nuevas asociaciones modernas que ampliaron el frente liberal conformado casi exclusivamente por las logias masónicas; el pueblo liberal se amplió entre el artesanado, la clase obrera en formación y el sector naciente de los servicios ligados al auge económico dependiente. Las diferencias de organización entre distintas sociedades de ideas reflejaban luchas dentro del mismo liberalismo. La oposición al positivismo lo refleja. El triunfo liberal de 1867 permitió reiniciar con mayor vigor la tentativa de cisma católico con la creación de un comité de laicos, entre los cuales se encontraba José María Iglesias. Ningún obispo se unió al cisma, que por lo tanto no tuvo legitimidad católica; sólo algunos clérigos se adhirieron y el gobierno les ofreció algunas parroquias de la ciudad de México. Surgieron unas 50 sociedades religiosas reformistas con mucha autonomía las unas con las otras las que surgieron entre obreros textiles -fábrica La Hormiga de Tizapán-, o entre jornaleros e indígenas de comunidades en conflicto con las haciendas vecinas como en el distrito de Chalco, Estado de México, y Tizayuca Hidalgo. En julio de 1872, existían en toda la República unas 60 congregaciones reformistas sin organización propia ni proyecto específico, fuera del mero anticatolicismo ligado a luchas políticas locales. Juárez apoyaba tibiamente el cisma y adoptaba más bien una posición moderada, en relación a la Iglesia católica Lerdo radicalizó la posición liberal en materia religiosa y favoreció la difusión del protestantismo entre 1872 y 1874. Para 1876, había 129 congregaciones.
Liberalismo conservador
De la conjunción entre liberales y clero surge el liberalismo conservador. Este se caracteriza por ser neocorporativista y oligárquico. Bajo la influencia del positivismo, el liberalismo se tornó autoritario y antidemocrático, en franca conciliación con la Iglesia católica (1876-1911), las sociedades de ideas se dividieron; en México las masónicas se reagruparon en la Gran Dieta de Estados Unidos Mexicanos (1890) controladas por Díaz. Las disidentes pugnaron por el derrocamiento de Díaz. La práctica de la democracia se postergó en nombre del desarrollo económico, la paz social y el enriquecimiento de las oligarquías. El liberalismo conservador se dio a la tarea de reconquistar a la sociedad civil mediante un catolicismo de movimiento, que estuvo a la ofensiva desde el pontificado de León XIII (1878-1903) y, en particular, después de la encíclica Rerum Novarum (1891). Este liberalismo conservador se mantiene hasta nuestros días bajo el nombre de conservadurismo.
Para terminar, diremos que el actual liberalismo mexicano está configurado básicamente por la reivindicación de los principales planteamientos hechos por el liberalismo radical, incluyendo las Leyes de la Reforma, y por, como veremos, del liberalismo de los constituyentes de la Constitución de Cádiz.