María Manuela Molina, “La Capitana”


José Antonio Robledo y Meza


María Manuela Molina, “La Capitana” (Tlahuilotepec, cerca de Taxco de Alarcón; 1780 - Texcoco, México; 2 de marzo de 1822). Fue un caso de una mujer indígena que se unió a la insurgencia en octubre de 1810 y que tomando las armas obtuvo un grado militar. Participó en siete batallas durante la guerra de Independencia de México. Manuela Molina fue pieza central para pactar los acuerdos de la independencia de México en 1821.



Mosaico de Manuela Medina "La Capitana" considerada una de las heroínas de la Independencia de México. El mosaico se encuentra en la estación Candelaria del metro de la Ciudad de México, 2023.


Manuela al enterarse del grito de Dolores, acto considerado como el inicio de la Guerra de la Independencia en 1810, convenció a su pueblo de unirse al movimiento. Manuela dirigió a una tropa de insurgentes indígenas, junto con los cuales se unió a José Benedicto López, patriota nativo de Tuxpan, Michoacán. El 19 de agosto de 1811, en la villa de Zitácuaro, y una vez instalada la Suprema Junta Nacional Americana, el gobierno insurgente encabezado por Ignacio López Rayón, José Sixto Berdusco y José María Liceaga, se encargó de reorganizar al ejército.


A Manuela se le dio el grado militar de capitana con mando de tropa; su nombramiento fue expedido por la Suprema Junta de Zitácuaro, Michoacán, asignándole para jurisdicción de su mando el Real de Minas de Temascaltepec. En 1813 Manuela emprendió un viaje de más de 500 kilómetros para unirse a las filas del ejército insurgente, al cual llegó un 9 de abril de 1813 acorde al registro de Juan Nepomuceno que a la letra dice:


Día 9 de abril (miércoles). Hoy no se ha hecho fuego ninguno. Llegó este día a nuestro campo Doña Manuela Medina (sic), india natural de Taxco, mujer extraordinaria a quien la Junta de Zitácuaro (...) dio el título de Capitana, por haber hecho varios servicios a la nación. Ha levantado una campaña y se le ha hallado en siete acciones de guerra.

Ya en Acapulco Manuela combatió a lado del General José María Morelos en la ocupación del puerto de Acapulco el 13 de abril de 1813, en la rendición del Fuerte de San Diego que se dio el 20 de agosto de 1813 y en la batalla del 24 de febrero de 1814, en el Rancho de las Ánimas. En 1816, formó un batallón con el que combatió en diversas acciones de guerra protagonizando grandes hazañas bélicas, salvando vidas en combate y siguió con la lucha por varios años, sin rendirse, según los registros de los indultos ofrecidos a los insurgentes por el Virrey de la Nueva España, Juan José Ruiz de Apodaca y Eliza, nunca se refugió en el perdón de la autoridad. El nombre de Manuela Molina tampoco figura entre los insurgentes que apoyaron la causa de Iturbide en 1821.


Hacia el final de Guerra de Independencia de México, La Capitana sufrió heridas con lanza por el ejército realista, esas heridas la tuvieron en cama por año y medio hasta su muerte en la población Tapaneca, hoy ciudad de Texcoco, Estado de México, tenía 42 años. Desde ese lugar, en un ambiente de pobreza, se enteró del final de la Guerra de Independencia ocurrido un año antes.


Manuela perteneció a una familia indígena. Tuvo acceso a la educación, pero abandonó la escuela para trabajar como empleada doméstica. Desde muy joven, Molina se interesó por las causas sociales y levantó la voz contra las injusticias. Consciente de las injusticias a las que eran sometidos los pueblos, encontró en el movimiento de Independencia un aliciente para luchar por la libertad.


Para saber más leer:


Margarita Vasquez Montaño y Ana Lau Jaiven (coords.), Historia de las mujeres en México: panorámicas, abordajes y aproximaciones. Tomo i. Del México antiguo a la creación del Estado nacional. Los procesos fundacionales desde la óptica de las mujeres, México, INEHRM, 2024, p. 322.


Van Young, Eric, La otra rebelión. La lucha por la independencia de México, 1810-1821, México, FCE, 2006, p. 196.