Significado del triunfo del republicanismo en México: convertir a México en algo que no era, pero que podía ser.


José Antonio Robledo y Meza


Con la expedición de la Constitución de 1857 se hacen explícitas tres cosas: la muerte política de la Nueva España ésta pertenece al pasado se define el ser republicano como presente y se alude el futuro: conservar y definir la nacionalidad que nos pertenece.


El 5 de febrero de 1857 se jura la nueva Constitución, que fue atacada por todos lados y ocho meses después, el 8 de octubre, queda instalado el poder legislativo. Posteriormente se instalan los poderes ejecutivo el 1 de diciembre, a cargo del general Comonfort, y judicial, con Benito Juárez como presidente de la Suprema Corte, cargo que llevaba anexo el de vicepresidente de la República.


El 11 de enero Benito Juárez se hizo cargo de la presidencia, reivindicó la constitución de 1857 y abandonó la capital. El 19 del mismo mes Juárez se instala en Guanajuato. En un manifiesto expresa la intransigencia liberal al identificar la Carta de 1857 con la voluntad de la nación, y de ese modo no le concede al contrario más beligerancia que la de una fuerza de hecho con la que jurídicamente, no hay posibilidad de componendas. Juárez en sus Apuntes para mis hijos considera a la constitución de 1824 como funesto producto de la mezcla de intereses radicalmente opuestos.


En 1859 se expide el memorable Manifiesto del gobierno constitucional a la nación, primer paso firme hacia la republicanización de México. Va en contra el poder social y político del clero, no contra la Iglesia o el clero. En el fondo, va dirigido contra las costumbres, los hábitos, los privilegios y -más profundamente- contra el modo de vivir y de pensar de la mayoría de los mexicanos de aquella época; va dirigido a convertir a México en algo que no era, pero que podía ser.


El 2 de febrero de 1860 Juárez emite un decreto donde se secularizan los hospitales y establecimientos de beneficencia y el 9 de mayo se instala el congreso. El 11 de junio del mismo año Juárez es designado presidente constitucional de la República. Tres años después el 26 de febrero de 1863 Juárez decreta la extinción de las comunidades religiosas. Cae Puebla y Juárez abandona la ciudad de México. Se inicia la “peregrinación de la República”. La capital es testigo por segunda vez de la entrada de un ejército extranjero.


El Segundo Imperio (1864-1867) nació atacado de una terrible contradicción histórica. Quienes ofrecían la corona, la Asamblea de Notables, querían el providencialismo total; quien la aceptó, Maximiliano de Habsburgo, tenía veleidades liberalizantes. El hombre histórico de entonces era Juárez. Las facultades extraordinarias lo habían llevado a la síntesis de los contrarios y con ellas podían transformar la sociedad con sus leyes de Reforma y así hacer frente a la intervención armada.


En 1867 triunfan los republicanos. ¿Cuál es su significado? En el ámbito de la historia mexicana significa, por fin, la conquista de la nacionalidad, auténtica consumación de la independencia nacional; su significación americanista es la muerte política de la Nueva España, también por fin.


El 15 de julio Juárez entra triunfalmente a la Capital. Su manifiesto contiene dos conceptos importantes: a) se trata de la consumación “por segunda vez” de la independencia nacional; b) esa consumación no es la del héroe que, al cabo de su hazaña, puede entregarse al descanso y goce de su conquista; es, por el contrario, punto de partida de nueva y fatigosa marcha. “Encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y consolidar los beneficios de la paz”. Con el triunfo republicano se consuma la independencia, por una parte y la tarea en el futuro, por la otra.


Se consuma la independencia ¿con respecto a qué dominación, a qué poder? No a un poder extranjero sino independencia del liberalismo republicano mexicano respecto al poder histórico de su antagonista, el tradicionalismo monárquico mexicano. Si Hidalgo es el fundador de la nacionalidad, Juárez lo es de la nacionalidad republicana. Esa es la idea central al significado histórico de “El triunfo de la República”.


“El Triunfo de la República, no es ya el de un sistema de gobierno sobre otro sistema rival, sino la imposición definitiva en México del ser republicano sobre el modo de ser monárquico que, al desaparecer como posibilidad real, dejó al otro la franquía para actualizarse sin el estorbo de su tradicional antagonista. Aquel triunfo, implica, por consiguiente, la apertura histórica que permitirá al liberalismo mexicano dotar a la nación del ser inherente a su programa. Pero si es así, el otro concepto que se subraya en el manifiesto juarista empieza a descubrir el sentido de su alcance. Se advierte que ese “obtener y consolidar los beneficios de la paz” que fue el camino señalado por Juárez, no es otro que el de ponerse en marcha para cumplir el requisito sin el cual era imposible la solución liberal y que ha sido descrito como el proceso de republicanización de México, finalidad de la Reforma”.


La segunda independencia no es una consumación sino una tarea sin fin. Convertir a México en una nación moderna, un ente histórico nunca completamente hecho, sino en permanente trance de irse haciendo. La solución conservadora que se empeñaba en prolongar un estado de cosas y así “conservarlo” -aunque mejorándolo- se distingue radicalmente de la solución liberal, empeñada a su vez en transformarlo en otro estado de cosas. De esta manera la nacionalidad no es una condición de la que podamos gozar pasivamente sino una empresa que es nuestra en cuanto nos hacemos cargo de ella y en ese sentido es algo que nos pertenece.


Para concluir “El Triunfo de la República” en “el ámbito de nuestra historia consiste en que fue consumada la independencia nacional respecto al dilema en que se hallaba el ser de la nación al surgir en el escenario histórico. Fue, por lo tanto, el triunfo de la posibilidad del ser republicano sobre la del ser monárquico; pero más profundamente, fue la conquista de la nacionalidad misma, entendida como una suprema responsabilidad hacia la patria en su pasado, su presente y su porvenir”. Con el Triunfo de la República se inicia un proceso donde se abandona la visión providencialista de la historia y marca el inicio de su contraria: la visión laica. Todo esto nos da los elementos del significado profundo de la Segunda Trasformación encabezada por Juárez.


Para mayor información leer: Edmundo O'Gorman, La supervivencia política novohispana, fundación Cultural de 1969.