¿Trump revolucionario?


José Antonio Robledo y Meza


Una revolución es un cambio social fundamental en la estructura del poder o la organización que toma lugar en un periodo relativamente corto. Mientras que otros querían reformar las cosas; Trump quería destruirlo todo.


Cuando Donald Trump tomó posesión el pasado 20 de enero de 2025, anunció con gran entusiasmo que había llegado la “edad de oro estadounidense”. A partir de ese momento los Estados Unidos han experimentado cambios tanto en la política interna como en la política exterior. A las pocas horas de asumir su cargo, Trump firmó más de 200 acciones ejecutivas, en las que incluyó la abolición de casi 80 acciones que estaban bajo el liderazgo del expresidente Joe Biden, además de haber perdonado a más de mil 500 personas que fueron condenadas por delitos derivados de la rebelión en el Capitolio de Estados Unidos.


Desde que asumió su cargo, Trump ha tomado importantes decisiones de política exterior, desde la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hasta sus esfuerzos por asegurar la paz en conflictos globales como Ucrania y Palestina; además de ello sus recientes declaraciones sobre tomar posesión de la isla de Groenlandia, lo cual ha intensificado las críticas y posturas en contra de la Unión Europea, a la cual hace unos días anunció la imposición de aranceles del 10 al 25%.


El presidente Trump logró uno de sus resultados más relevantes al asegurar un alto al fuego en la guerra entre Israel y Hamás. Este tema en específico fue motivo suficiente para que el presidente Trump acudiera ante la Asamblea General de la ONU y asegurara que ha hecho más que la propia organización mundial al poner fin a siete guerras que parecían interminables.


Al interior de los Estados Unidos Trump se ha significado por sus enérgicas políticas contra los migrantes. Es así que en este año 2025 Estados Unidos demostró una migración neta negativa por primera vez después de al menos 50 años; esto como resultado de una serie de leyes y campañas antimigrantes que el presidente Donald Trump se encargó de impulsar como una tarea de urgencia nacional, a la que se le debía aplicar todo el peso de las autoridades. Es por ello que a lo largo del año, el ministerio del ICE se expandió significativamente por todo el país.


Donald Trump ha realizado cambios importantes en el gobierno federal, actuando sobre uno de sus principales objetivos: modificar el tamaño y los poderes de esta estructura. Esto incluyó el cierre de la USAID y el despido de miles de trabajadores federales. En palabras de Elon Musk esto fue en atención a lo que Trump prometió durante la campaña recortar: 2 billones de dólares en gastos federales.


Durante este año 2025, Trump promulgó una de sus mayores promesas de campaña: imponer amplios aranceles comerciales a los bienes importados a Estados Unidos, con el objetivo de incentivar la manufactura nacional y reducir los déficits comerciales.


Algo que destaca de este 2025 es la presión constante en temas de seguridad contra los cárteles del narcotráfico mexicano. El 20 de enero de 2025, Donald Trump inició su mandato firmando una orden ejecutiva con la que comenzó la designación de los cárteles mexicanos como narcoterroristas. Desde entonces, la presión por parte de Estados Unidos hacia las autoridades y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no ha disminuido. Mientras la presidencia de México rechaza la intervención militar, Trump asegura que, de no obtener respuestas certeras, tomará cartas en el asunto con o sin el consentimiento del país. La tensión aumentó aún más tras la captura de Nicolás Maduro, por lo que la mandataria mexicana enfrenta una tarea compleja al intentar mantener una relación diplomática estable con Trump, al menos hasta la próxima revisión del T-MEC, la cual continúa en tela de juicio tras las recientes declaraciones del estadounidense, quien aseguró que Estados Unidos no necesita este tratado.


En lo que se refiere a las luchas de la guerra cultural Trump ataca a las universidades, la radiotelevisión pública y el Centro Kennedy. Como puede apreciarse las opiniones de Trump son reaccionarias en el fondo, pero revolucionarias en el método. Las afirmaciones de Trump son narrativas construidas para la imposición del poder y donde la verdad no es la verdad; lo que importa es de quién son las narrativas que obtienen el dominio social.


El movimiento MAGA ve la historia a través del conflicto masas-élite; cree que Estados Unidos ha sido gobernado por una dictadura de las élites educadas. De ahí sus respuestas: ¿un Departamento de Justicia neutral? Fuera. ¿Medios de comunicación neutrales? Fuera. ¿Una Constitución neutral? Va de salida. ¿Un poder judicial neutral? Va de salida. ¿Libertad de expresión? Va de salida.


Para terminar, diré que el movimiento MAGA, con la tomar del poder pretende destruir por completo las estructuras del “antiguo régimen”. Ya en 2013, Steve Bannon decía en una entrevista “Quiero derribarlo todo, destruir todo el poder dominante actual”.